El alcohol y el cannabis a menudo forman parte de reuniones sociales, familiares, celebraciones o formas de tratar de relajarse después de un día difícil. Algunas personas adultas usan alcohol para manejar el estrés después del trabajo. Algunos jóvenes usan cannabis porque sus amistades lo usan, por curiosidad o porque creen que les ayudará a dormir o a sentirse menos ansiosos.

Pero el alcohol y el cannabis también pueden afectar la salud mental. Pueden cambiar: el estado de ánimo, el sueño, la concentración, la motivación, las relaciones y la toma de decisiones. Para algunas personas, el consumo se convierte en una manera de evitar sentimientos dolorosos como la ansiedad, la soledad, la depresión, el duelo, el trauma o el estrés. El alivio puede sentirse temporalmente, pero con el tiempo el problema de fondo puede tornarse más difícil de manejar.

El alcohol puede empeorar la depresión, la ansiedad, los problemas de sueño y los conflictos. El cannabis afecta a cada persona de manera diferente. Algunas personas se sienten relajadas, mientras que otras pueden experimentar pánico, paranoia, problemas de memoria, baja motivación o más ansiedad. Los adolescentes son especialmente vulnerables porque su cerebro y sus habilidades para enfrentar problemas todavía están en desarrollo.

Señales de que el alcohol o el cannabis pueden estar convirtiéndose en un problema:

  • Consumir con mayor frecuencia o en mayor cantidad de lo planeado.
  • Sentir que se necesita una sustancia para relajarse, dormir, convivir o sentirse normal.
  • Esconder el consumo de la familia.
  • Faltar a la escuela, al trabajo, a citas o responsabilidades.
  • Tener más conflictos con seres queridos.
  • Usar alcohol o cannabis después de discusiones, recuerdos traumáticos o emociones dolorosas.
  • Seguir consumiendo a pesar de las consecuencias negativas.
  • Sentir que no se puede reducir o dejar el consumo.

Las familias no tienen que responder con vergüenza, gritos o etiquetas. Es mejor comenzar a abrir el tema con respeto y empatía: por ejemplo: “He notado que últimamente estás tomando o usando más. Me importas y quiero entender por lo que estás pasando para buscar una solución conjunta.”

Si el consumo está afectando la seguridad, las relaciones, el trabajo, la escuela, la salud mental o la crianza, el apoyo profesional puede ayudar. Un consejero, médico, programa de tratamiento de sustancias o terapeuta culturalmente respetuoso puede ayudar a desarrollar nuevas formas de enfrentar el estrés sin juzgar.

Si usted o alguna persona cercana aquí en el Área de la Bahía está enfrentando este problema, puede encontrar ayuda llamando al 211.

Pregunta de reflexión: Cuando el estrés se vuelve difícil, ¿qué apoyo saludable podrías usar antes de recurrir al alcohol o al cannabis?

Javier Nunton, MTS