Estimada Comunidad,
En medio del dolor, el miedo y la impotencia que sentimos ante la agresión contra nuestros hermanos y hermanas latinos y la deportación de miles de personas trabajadoras que son parte esencial de esta sociedad, nos preguntamos: ¿por qué?
Quizá deberíamos preguntarnos: ¿para qué? ¿Por qué este momento?
Para recordarnos quiénes somos.
Para reforzar nuestra unidad.
Para despertar el liderazgo que vive dentro de cada uno de nosotros.
Incluso en estos tiempos sin precedentes, hemos sido testigos de algo poderoso: la solidaridad. Personas de distintas comunidades han alzado sus voces para defender la dignidad humana. A las familias que han sufrido pérdidas, les transmitimos nuestra compasión y nuestro compromiso de seguir adelante con más fuerza si cabe.
Como comunidad latina, somos resistentes. Nuestra fuerza vive en nuestra historia, en nuestros sacrificios y en nuestra
sueños.
Tenemos el poder de levantarnos.
Tenemos el poder de apoyarnos unos a otros.
Tenemos el poder de transformar el dolor en acción y liderazgo.
En el Centro Latina, somos testigos de esa transformación cada día. Escuchamos con empatía y caminamos junto a cada persona mientras vuelve a conectar con su fuerza interior. Vemos a mujeres que reconstruyen sus vidas
después de la violencia; padres que refuerzan su liderazgo en casa; jóvenes que encuentran su voz; niños que sueñan a lo grande; familias que se curan juntas; e individuos que se convierten en empresarios y agentes del cambio.
Esto es más que programas.
Es transformación.
Es comunidad.
Es poder colectivo.
Ahora más que nunca, es el momento de prepararnos: emocionalmente, educativamente y como líderes. Te invitamos a aprovechar cada taller, cada espacio de aprendizaje y cada oportunidad de crecimiento.
Porque cuando una persona se hace más fuerte, toda la comunidad se hace más fuerte.
Juntos somos más fuertes.
Juntos somos resistentes.
Y juntos seguiremos alzándonos.
Con solidaridad y esperanza,